domingo, 7 de marzo de 2010

Europa como lugar de oportunidades para la juventud.

El hecho de que Europa es un lugar que ofrece muchísimas oportunidades a los jóvenes, tanto para estudiar, con las becas Erasmus o los proyectos conjuntos entre distintos países; como para trabajar, gracias a la creación del fondo social europeo; o viajar, con el interraíl o  las facilidades para cruzar fronteras; se ha vuelto irrefutable. Podréis encontrar información sobre todas estas cosas en el portal europeo de juventud.
Pero la verdad es que, sin ánimo de ofender, no se hizo la miel para la boca del asno, y nosotros, los españoles, no podemos pretender beneficiarnos de esas ventajas sin adaptarnos a los requisitos que se nos suponen.

Me explico: ¿cómo podemos competir en cualquier tipo de actividad en el extranjero cuando nuestro nivel en cualquier otro idioma es muy inferior al del resto de países miembros? Porque no es nada nuevo que la mayoría del alumnado tiene un nivel de inglés que dista mucho de alcanzar los mínimos, ya sea porque la asignatura ha decaído al grado de "maría" o porque gran parte de la población, haciendo un soberano alarde de estrechez de miras, piensa que "hablando español se puede ir a cualquier parte".

Aunque en mi opinión, a parte de la dejadez y la falta de inquietudes de los alumnos, este hecho se debe también a que tras no haber adquirido una buena base en los primeros cursos y haber llegado un poco más arriba sin tener idea alguna, sus profesores se afanan en que brote en ellos una especie de semilla mística que les convierta en políglotas al instante, o eso parece, porque siguen con su clase incluso a sabiendas de que nadie se entera de lo que hablan, dejando en manos de los chavales el adquirir los conocimientos que les faltan a la vez que siguen el hilo de sus clases. Craso error, pues a nosotros no hay nada que más nos guste  que no estudiar, y si encima nuestra titulación no peligra aunque suspendamos, aún mejor. No digo que los profesores deban cambiar el programa sólo porque haya gente que no tiene el nivel que se supone, ni tampoco defiendo la inocencia del alumnado en estos casos, pero facilitar algún tipo de ejercicios de refuerzo o algo por estilo no parece tan difícil.

Todo eso hablando del inglés, la lengua secundaria obligatoria, pero si hablamos de las terceras lenguas en los institutos, como el francés o el alemán, entramos en otro mundo.
En concreto en mi instituto, se oferta el francés. Pues bien, en primero de bachillerato sólo lo cursamos ocho personas. En los cursos inferiores el número de alumnos va disminuyendo a la par que la exigencia aumenta, y por lo general, al llegar a tercero todos han huido en desbandada a los acogedores brazos de los talleres tecnológicos o de matemáticas y sus notas por lo general facilonas; algunos incluso alentados por sus padres, que son incapaces de explicarse para qué les iba a servir a sus hijos estudiar francés.
Con esto no quiero decir que aquellos que estén en cualquier otra optativa que no sea de idiomas desmerezcan en algo como personas, sólo quiero remarcar cómo el poco interés por otras culturas que pudieramos tener, se está esfumando rápidamente.

Hablando ahora fuera de las aulas, debemos reconocer que España está muy atrás respecto la mayoría del resto de países de la U.E en política de idiomas. Según los informes del CIS, tan sólo la cuarta parte de nuestros jóvenes dice "conocer" la lengua inglesa, y de entre esos pocos "conocedores" menos aun serían capaces de mantener una conversación.

En mi opinión el problema está bien claro, nos aterra todo cambio y queremos conservar aquello que es nuestro por encima de todo, hecho que puede aplicarse a los idiomas. ¿Por qué si no, por ejemplo, nos empeñamos en ver una televisión traducida y no en versión original con subtítulos como se hace en el resto de Europa? Por alguna extraña razón parece no interesar que aprendamos idiomas, y que en general lleguemos a ser gente de mundo con curiosidades e inquietudes más allá de los resultados de la quiniela o de los cotilleos de la prensa rosa.

En definitiva, no cabe duda alguna de que Europa es un fantástico lugar de oportunidades para la juventud, pero como no cambie algo ya, los españoles no podremos disfrutarlas en su totalidad.

Si con todo esto no hubiese bastado para haceros pensar que somos el hazmerreír de Europa en lo tocante a los idiomas, os dejo este vídeo, para que veais la imagen que damos en el exterior:





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