"La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos."
Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928). Escritor, periodista y político español.
Con esa frase me gustaría introducir el tema de la solidaridad entre jóvenes, una solidaridad que a pesar de estar relegada a un segundo plano, de que sólo se puede encontrar en una minoría, existe; al contrario de lo que muchos puedan creer, porque, como tristemente me veo obligado a reconocer, gran parte de los estereotipos que nos acompañan son ciertos y nos los hemos ganado a pulso, entre ellos el de la juventud nihilista y entregada a sí misma.
Sólo con mirar la encuesta de la Plataforma del Voluntariado de España del año pasado, (teniendo en cuenta como jóvenes a las personas de edades comprendidas entre 16 y 25 años) podemos comprobar nuestra escasa participación: sólo el 19.23% de la población joven femenina toma parte en actividades de voluntariado, y en la población masculina el porcentaje es aun menor, un 17.02%. En total, aproximadamente el 18.12% de las personas que colabora en actividades de este tipo son jóvenes, una cifra realmente vergonzante.
Supongo que una de las causas de esta baja participación en el voluntariado por nuestra parte se debe en cierto modo a la desinformación, al desconocimiento de asociaciones u organizaciones que gestionen actividades de este tipo; de partes de la población que necesitan ayuda, ya sean personas mayores que viven solas, enfermos mentales, discapacitados físicos, etc. o de sitios donde, simplemente, haga falta ayuda.
Sólo hay que ver la infinidad de personas que se han volcado con ayudas económicas, recaudaciones y envíos de alimentos hacia Haití. En mi opinión, esto se debe a la insistencia que han hecho los medios en el tema, a que nos han empapado de la magnitud de la tragedia (con todo esto no quiero decir de ningún modo que esté en contra del envío de ayuda a este país o que me parezca innecesario o exagerado el trato que está recibiendo esta catástrofe, nada mas lejos de mi intención) y ha sido sólo entonces cuando ha comenzado la cooperación, cuando organizaciones y gente de a pie se han puesto manos a la obra para hacer todo lo posible; incluso en mi instituto existe la idea de hacer una obra de teatro para recaudar, en la medida de lo posible, algo de dinero.
Porque, imaginemos sólo por un momento que la magnitud del terremoto hubiese sido menor, (aun así, al tratarse de un país sumido en una pobreza extrema, las consecuencias hubiesen sido aterradoras) que sólo le hubiesen dedicado en las noticias unos tres días como mucho, ¿Habría sido remotamente similar la reacción mundial ante este hecho? Yo creo que no.
Otra de las razones por las que, en mi opinión, la participación de la gente joven en asuntos solidarios es tan escasa, es debido a la reacción negativa e incluso de desprecio por parte de los demás ante ella, algo que jamás conseguiré comprender. Con esto me refiero a los comentarios burlones por parte de gente de nuestra misma edad, recordándonos lo insensatos que podemos llegar a ser prestando ayuda de manera no remunerada, al gastar nuestro tiempo libre junto a gente que lo necesita y lo agradece y enriqueciéndonos como personas. Tristemente estos valores se están perdiendo poco a poco, y hoy en dia no queda más que un residuo de ellos.
Dicho esto, a mi modo de ver, queda claro que la solidaridad entre los jóvenes españoles es algo que brilla por su ausencia, hecho que sólo se puede remediar promoviendo comportamientos solidarios desde las edades más tempranas, e informándonos sobre las actividades de voluntariado a aquellos que ya somos un poco más mayores.



